sábado, 21 de agosto de 2010

... ese niño me contó que quería ser una baba para escurrirse por un sifón, o ser invisible, o tener poderes para volar.
El niño tiene siete años. También me contó que desde hace tiempo había descubierto que tenía mala suerte, entonces le conté que existían tréboles de cuatro hojas que daban suerte, y a pesar de que me había mencionado cosas al parecer increíbles, como eso de ser invisible, no me creyó que los tréboles de cuatro hojas podían mejorar su suerte. Fue comprensible, en realidad, yo solo he visto siete tréboles secos, dentro de un libro de Vargas Vila, solo eso, nada más.

viernes, 20 de agosto de 2010

sábado, 14 de agosto de 2010

Desde hace algún tiempo, me he arrastrado vascilante por el mundo, y ahora, soy quien se fuma las colillas de un tiempo ausente, quien ya no quiere repetir las calles
donde alguna vez pudo darle besos mediados por un tango triste ...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Sí, fue lo mejor, esa fue la primera señal de que se alejaría frenéticamente, diagonal a mí, tiempo después. La cordialidad no sabe decirnos nada de lo que nos va pasando, es mucha laxitud, y me sigue engañando, engañarme se ha vuelto una costumbre.

Muy buenas noches.

sábado, 7 de agosto de 2010

Saludo

10:20 p.m.

Se alejaba diagonal a mí...

10:10 p.m. Saludo

Se alejaba diagonal a mí...

SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2009

Un Agujero

...voy a aguantar las ganas de decirles algo, al menos por ahora, pero nada de lo que diga puede causar daño, ya que según Stevenson, mi nuevo novio, soy como una mariposa que con los destellos coloridos de luz que emite sólo puede traer alegría, aunque luego vilmente muere... como todo... y luego renace, también como todo.






Octubre, 2009 - 5:06 p.m.

Una conspiración

JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 2009


Diciembre, 2009 - 9:21 p.m.


Ah sí, un día los vi en ese plan,
de repente los tres saltaron a ese agujero,
no los quise seguir,
se rieron de mi mientras seguían cayendo,
armaron planes para que yo saltara,
pero me querían en otro más profundo, y sin retorno.

Adentro de la casa llovía, eso ya era extraño,
me adelanté a sacar conjeturas,
sentados en aquella mesa reconocí las intenciones que tenían,
balbuceé no sé cuántas palabras a la vez,
ya conocía el desenlace de los hechos.

Sin embargo, cualquier futuro sería mejor lejos de esos seres,
cualquier lugar resultaría más seguro que en el interior de su casa,
repito, allí adentro llovía,
era extraño, reitero sin cansarme,
y además sabía lo que estaba lloviendo,
por eso nunca entré.

Ella y el Muñeco

– Lunes, 14 de Diciembre de 2009

Por la ventana se lograba observar a ese horrendo muñeco de pies torcidos, que apresaba además muchas monedas en sus piernas; su boca estaba abierta, daba la impresión de estar a la espera de que le cayeran muchas más; con un sombrero desvencijado y roído quizás por ratas, también hambrientas como él. Sólo después de un rato me pude percatar del casi silencio que rodeaba aquella habitación, sonaba una música de fondo, era Frank Sinatra cantando con Sting "I´ve got you under my skin", empecé como de costumbre a reírme por cosas que sólo a mi me importan, después ella llegó, se cambió y nos fuimos para el baile.

Inmersas en el ruido, vi de nuevo al muñeco del sombrero, me siguió hasta la pista, le accedí bailar, al abrazarlo un poco, sentí cómo su cojera no permitía la coordinación de los pasos, mi cuello se tensó, y pocos minutos después supe que me acababa de degollar; detrás estaba ella, luego también la mató del mismo modo.

Pese al infierno de tierra que he debido soportar, sigo recordando al muñeco, y luego a ella, y a veces se intercambian en mi cabeza el orden en que aparecen y desaparecen.

MARTES 26 DE ENERO DE 2010

Después de correr hacia la puerta quise devolverme, pero todo lo que estaba físicamente contemplado se fue esfumando sin tiempo, sin mesura, y yo, que me jacto de desvariar, fui tan elocuente, que no dejo de romper botellas por las avenidas de esta pequeñísima ciudad, aún sin preguntarle por qué lo sigue haciendo. 9:48 p.m. 26 enero, 2010.




II Día: (...) Miércoles 3 de Febrero de 2010 - 10:45 p.m.

JUEVES 11 DE FEBRERO DE 2010

Día V: Está bien, yo tampoco, a veces, sé decir cosas que suenen bonitas, es diferente cuando se trata sólo de ser amable, eso es fácil, pero ser cariñoso, esas cosas… eso es distinto. Pero qué pasa entonces cuando uno está emocionado con ver a alguien, o con decirle cosas que se sienten, y no lo hace, el caso sí es grave, al menos para uno, porque se siente raro, tonto, -de hecho lo es- y termina diciendo algo tan trivial que no justica ni en poca medida todo lo que de verdad le pasa a uno por dentro. El otro, o mejor decirlo ahora, ella, tampoco lo sabe, y hasta es posible que se diga (puede que eso ni haya ocurrido ni vaya a ocurrir): qué estupidez la que me dijo, qué falta de ingenio, de tacto… y yo me quedo divagando, observando cómo todo sigue siendo confuso en este espacio de mis sentidos que representan una realidad alterna al deseo...