miércoles, 23 de febrero de 2011

miércoles 23 de febrero de 2011

Qué lejos de todo aquello que mentaste, pero qué cerca tus pensamientos de la ventana adornada con bordes verdes. Y  no es que no exista la proximidad de tu ambiente, por el contrario, volteo hacia un lado de la cama y estás allí petrificado en una foto, en una foto impresa, una foto que previamente descargué de la red. Todo esto que va surgiendo en términos lejanos a tu hermoso vocabulario de palabras sagradas, de esa tribu de palabras con las que siempre sabías convivir y hacerme convivir.
No hablo de los otros, los otros darán su propia versión de ti. Pero me place recordarte siempre. Tú eres mi libro sagrado, mi pronóstico de cosas extrañas. Todos los días tiendo la cama y recuerdo eso de que “tender una cama no es lo mismo que tender una cama”. Todas las veces la misma cosa, tú con tu búsqueda de cosas excepcionales, yo construyendo días inservibles, aunque siguiendo tus augurios entre momentos fracturados y mágicos (…) 

domingo, 13 de febrero de 2011

(,)

(,)
(...) La coma es una continuidad, un espacio cercano de otra palabra, un vestido cerca de unos hermosos zapatos, un río acogedor de aguaceros, una proximidad de una boca a otra boca (...) febrero 13, 2011
Lo que viene después de su mayúscula presencia, lo que se queda con los puntos suspensivos... la rotunda memoria, la memoria del Funes de Borges, pero desde las visceras (...) 20:54 p.m. (¿Mismo día?)