Las palabras se concatenan para no seguir desoladas. Divagan ante el riesgo de ser mentadas, vaciadas, reconstruidas... Vuelan sobre cielos claro-oscuros, en un aletear que es siempre prolongado. Cada una de sus letras son como gotas de cristal desparramadas en la hierba, siguiendo el cauce que las une; para que luego, una lluvia memoriosa las retorne incansablemente (...)
lunes, 9 de mayo de 2011
días distendidos
días cifrados en las teclas del computador, días calumniados en los murmullos, días que se destapan de las mantas claras hacia otro día, días de corrido, días sombríos y fríos... y días suaves, y días que arañan las peceras, días que cargan lastres de otros días, días que no quieren ser olvidados, días que patean piedras hacia cualquier lugar... días encarnados en rostros abstraídos por el tiempo, días, días, días...
días, días, días...
... días, días, días que se debaten entre el asombro y el pasar de un sujeto de la estación al ómnibus, días, días que se disfrazan de asfalto mientras siguen aguardando el viento verde y las vacas tempranas al ordeño, días, días que se disuelven en el almizclado del tinto del primer despertar... días, días que pisan días, días que extrañan días, días que rompen botellas en las madrugadas ebrias... payasos ensartados en los postes de alumbrado...
días, días de piano, días de Cuba con su son...
días... luego siguen los días... (¿seguir otro día?)
días, días de piano, días de Cuba con su son...
días... luego siguen los días... (¿seguir otro día?)
martes, 3 de mayo de 2011
Si me sumo al pensamiento empiezo por soñar algo que ya pasó me vengo encontrando con una densa atmósfera para ocultar mis desatinos espero que la luz se pierda cuanto antes para encerrarme en la más oscura orfandad para encontrar la noche y acariciar su paladar hendido quiero pasarle la lengua a su oblicuidad hasta ser un solo oscuro un solo oscuro y reírme de todo en el transfigurado viento que se acerca
domingo, 1 de mayo de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
He quedado en el mismo lugar
La memoria no ha dejado que este día avance,
caprichosamente sigo con el empeño.
He leído a Quessep, Nocturno, exactamente...
El destino, esa infalible muestra de una voluntad inexistente,
el libre albedrío, esa necesidad de creernos con el control de las cosas.
No lo sé...
Lo único cierto es el instante, que luego se transfigura...
este olor que se mantiene... en el cuerpo, en las manos...
miércoles, 23 de febrero de 2011
miércoles 23 de febrero de 2011
Qué lejos de todo aquello que mentaste, pero qué cerca tus pensamientos de la ventana adornada con bordes verdes. Y no es que no exista la proximidad de tu ambiente, por el contrario, volteo hacia un lado de la cama y estás allí petrificado en una foto, en una foto impresa, una foto que previamente descargué de la red. Todo esto que va surgiendo en términos lejanos a tu hermoso vocabulario de palabras sagradas, de esa tribu de palabras con las que siempre sabías convivir y hacerme convivir.
No hablo de los otros, los otros darán su propia versión de ti. Pero me place recordarte siempre. Tú eres mi libro sagrado, mi pronóstico de cosas extrañas. Todos los días tiendo la cama y recuerdo eso de que “tender una cama no es lo mismo que tender una cama”. Todas las veces la misma cosa, tú con tu búsqueda de cosas excepcionales, yo construyendo días inservibles, aunque siguiendo tus augurios entre momentos fracturados y mágicos (…)
domingo, 13 de febrero de 2011
(,)
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(...) La coma es una continuidad, un espacio cercano de otra palabra, un vestido cerca de unos hermosos zapatos, un río acogedor de aguaceros, una proximidad de una boca a otra boca (...) febrero 13, 2011
Lo que viene después de su mayúscula presencia, lo que se queda con los puntos suspensivos... la rotunda memoria, la memoria del Funes de Borges, pero desde las visceras (...) 20:54 p.m. (¿Mismo día?)
jueves, 27 de enero de 2011
Extraño las historias contadas entre risas.
¿No soy lo que esperabas?, me dijo.
R/: Por el contrario, eres más de lo que esperaba (le respondí en mi mente).
Después hubo un silencio...
después volvimos a hablar.
Yo sólo le balbuceé cosas inservibles,
como me suele pasar ante el anhelo.
Pero esta cara, entonces intranquila, la que estaba viendo,
(la que impulsó su pregunta)
solo era la cara en conjunción a la suya,
era la cara de cierto extrañamiento,
por la despedida (...)
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