Las palabras se concatenan
para no seguir desoladas.
Divagan ante el riesgo
de ser mentadas, vaciadas, reconstruidas...
Vuelan sobre cielos claro-oscuros,
en un aletear que es siempre prolongado.
Cada una de sus letras
son como gotas de cristal
desparramadas en la hierba,
siguiendo el cauce que las une;
para que luego, una lluvia memoriosa
las retorne incansablemente (...)
viernes, 20 de agosto de 2010
... solo los perdedores llenaron los primeros asientos (...)
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