sábado, 21 de agosto de 2010

... ese niño me contó que quería ser una baba para escurrirse por un sifón, o ser invisible, o tener poderes para volar.
El niño tiene siete años. También me contó que desde hace tiempo había descubierto que tenía mala suerte, entonces le conté que existían tréboles de cuatro hojas que daban suerte, y a pesar de que me había mencionado cosas al parecer increíbles, como eso de ser invisible, no me creyó que los tréboles de cuatro hojas podían mejorar su suerte. Fue comprensible, en realidad, yo solo he visto siete tréboles secos, dentro de un libro de Vargas Vila, solo eso, nada más.

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